viernes, 19 de octubre de 2018

La profesora de la UJI Maria Medina-Vicent recibe el Premio de Doctorado de la Real Academia de Doctores de España 2018


La Real Academia de Doctores de España ha concedido el premio de Doctorado en Humanidades a la profesora de filosofía de la Universitat Jaume I Maria Medina-Vicent por su tesis titulada "Género y management en el marco neoliberal. Un análisis crítico para la emergencia de liderazgos feministas".


Maria Medina-Vicent es profesora del Departamento de Filosofía y Sociología de la Universitat Jaume I, ha ampliado estudios de Humanidades en la Universidad Nacional del Litoral (Santa Fe, Argentina) durante el curso 2012/2013 mediante la beca Fórmula Santander y ha profundizado sus conocimientos en ética empresarial realizando prácticas formativas en la Fundación ÉTNOR. El año 2014 recibió la beca predoctoral FPI-UJI para la formación del personal investigador de la universidad para trabajar el proyecto de tesis: El liderazgo femenino en el marco de la ética de los negocios y las organizaciones, dirigido por la doctora Sonia Reverter Bañón. Después, amplió su investigación en la Oxford Brookes University (United Kingdom) en el año 2016. Sus líneas de investigación se centran en la teoría política feminista, la ética económica y empresarial, los Critical Managment Studies y el liderazgo.

La tesis defendida dentro del Programa Interuniversitario en Ética y Democracia se caracteriza, tal como señalaron los miembros del tribunal internacional, por su carácter interdisciplinario e innovador, puesto que a lo largo de esta se construye un espacio de diálogo entre ética, filosofía, sociología, estudios del management y teoría feminista para llegar a una conclusión sobre la preeminencia de los intereses neoliberales en la conformación de un modelo de mujer líder que responda a principios esencialistas y excluyentes.

La idea principal que se desprende de esta tesis es que el modelo de mujer líder que se divulga a las profesionales a través de la conocida como literatura popular del management dirigida a mujeres, contiene un carácter esencialista que reproduce las dicotomías de género y el modelo racional del homo oeconomicus, lo que impide el desarrollo de una gestión empresarial ética. Así pues, se reflexiona sobre la posibilidad de articular principios de acción que estén basados en la perspectiva de género y que permiten repensar el espacio de las organizaciones hacia la consecución de la igualdad.
La tesis estuvo dirigida por la doctora Sonia Reverter-Bañón, profesora del Departamento de Filosofía y Sociología de la UJI. El tribunal internacional estuvo formato por el catedrático de Ética de la Universitat Jaume I, Domingo García-Marzá; la investigadora Irene Strazzeride la Universittà di Foggia (Italia), y el profesor Carlos Jesús Fernández Rodríguez, de la Universidad Autónoma de Madrid.

Enlace tesis doctoral:  https://www.tdx.cat/handle/10803/461177

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lunes, 1 de octubre de 2018


Publicado el nº23 de RECERCA. Revista de pensament i anàlisi

Acaba de publicarse el nº23 de la revista académica Recerca. Revista de Pensament i Anàlisi, una publicación del Departamento de Filosofía y Sociología de la Universitat Jaume I.

“Lecturas críticas de las nuevas propuestas de economía alternativa” es el título de este monográfico editado por los profesores J. Félix Lozano (Universtitat Politècnica de València), Emmanuel Raufflet (HEC-Montreal) y Elsa González-Esteban (Universitat Jaume I).

El monográfico aborda las propuestas, desarrolladas en las últimas décadas, que pretenden ofrecer alternativas a un sistema de mercado que favorece a los más aventajados e incrementa la desigualdad. El monográfico realiza un cuestionamiento del sistema capitalista de mercado actual de la mano de algunas de las propuestas alternativas más maduras tanto teórica como experimentalmente. Pero al mismo tiempo trata de mostrar con rigor y autocrítica sobre hasta qué punto estas nuevas propuestas son capaces de alcanzar a subvertir el orden económico establecido –por extendido- que genera un sistema medioambientalmente insostenible e injusto socialmente.


Les animamos a consultar el monográfico en la página web de la revista: http://www.e-revistes.uji.es/index.php/recerca/issue/archive


sábado, 26 de mayo de 2018

Ética y cumplimiento

 
El ministro Wert confirmó lo que ya sabíamos: las críticas a la universidad pública forman parte de una política sistemática de destrucción de lo público para convertirlo en un mercado, donde solo quienes más tienen pueden entrar. Pero le salió el tiro por la culata. Como indican todos los índices internacionales, y a pesar de los paupérrimos presupuestos, tenemos buenas universidades públicas.
Pero «buena» también tiene un sentido ético. Una buena universidad es aquella capaz de seguir unos valores, de autorregularse e introducir la transparencia y la participación como claves de su gobierno. Ya tenemos un código ético, ahora debemos elegir una comisión de ética en el claustro que se encargue de su seguimiento y control, formada por estudiantes, personal administrativo y profesorado, de forma paritaria y con idéntico poder.

Pero aún nos quedan dos piezas más para cumplir con las exigencias mínimas de una infraestructura ética. En primer lugar, una línea ética de alertas, sugerencias y denuncias que, de forma confidencial, permita la participación de todos en el seguimiento y cumplimiento del código ético, así como en la denuncia de malas prácticas. Y, por último, una memoria anual que informe a toda la sociedad de lo que hemos sido capaces de hacer. Por supuesto, siempre verificada externamente.

Con estos instrumentos de gestión nos dotamos de una base sólida para ser una buena universidad pública, una universidad responsable ante la sociedad. Una universidad de la que nos podamos sentir orgullosos.

Domingo García-Marzá. El Periódico Mediterráneo (26/05/2018). El texto se puede consultar en la página web: http://www.elperiodicomediterraneo.com/noticias/contra/etica-cumplimiento_1149144.html

viernes, 18 de mayo de 2018

Buen gobierno universitario

El caso Cifuentes y compañía ha puesto de manifiesto lo que ocurre cuando una institución pública se crea y se gestiona para el uso y disfrute de un gobierno y de su partido. Al final, la universidad ve mermada su credibilidad, los ciudadanos las condiciones de inclusión, igualdad y calidad que esperan de sus impuestos. Mientras unos no pueden pagar un máster, otros tienen el título sin hacerlo. Esta es la razón por la que debemos disponer de una infraestructura ética que potencie las buenas prácticas y sea capaz de prever y denunciar las malas. En nuestra Universidad Jaume I hemos avanzado en la definición de este andamiaje ético, en los mecanismos que deben garantizar un buen gobierno universitario.
En primer lugar, hemos aprobado un código ético donde encontramos los valores que deben orientar nuestras actuaciones y las conductas que debemos seguir. Estas normas afectan por igual a los tres estamentos que conforman la comunidad universitaria: estudiantes, personal de administración y profesorado. Por supuesto, las primeras conductas se dirigen al gobierno universitario, estando la ejemplaridad a la cabeza de las mismas, seguidas de la transparencia y la participación. Esta es nuestra idea de un buen gobierno. Alguien puede pensar, y con razón, que la lengua no tiene hueso, que es muy fácil decir una cosa y hacer otra. Pues bien, sepan que somos la única universidad de España que tiene un sistema para controlar el cumplimiento de este código ético. Responsabilidad implica autorregulación. La próxima semana les cuento cómo lo hacemos.
Domingo García-Marzá. El Periódico Mediterráneo (11/05/2018). El texto se puede consultar en la página web: http://www.elperiodicomediterraneo.com/noticias/contra/buen-gobierno-universitario_1147655.html

viernes, 11 de mayo de 2018

Justicia 4.0


La justificación que estos días más escuchamos acerca de la nefasta sentencia de la Manada es que no tenían más remedio, que el código penal constriñe y obliga a dictar este tipo de sentencias. Sin embargo y, por una vez, coincido con el ministro de justicia en que no es un tema de código penal sino de código mental. De sensibilidad, que queda más fino. La aplicación del código penal no es un asunto mecánico, neutral, matemático. Los jueces cuando aplican la ley hacen su propia interpretación y, por lo tanto valoración, de cuáles fueron las circunstancia, de cómo se produjeron los hechos, de qué atenuantes o eximentes existieron, etc. Si no fuera así, deberían temblar los jueces porque en una economía 4.0 se quedarían sin trabajo, pues sería muy fácil crear un algoritmo que los reemplazara. Esto es, una fórmula matemática que introduciendo las premisas dictaría, incuestionablemente, la sentencia. Vamos, bastaría con apretar un botón del teclado o echar una moneda en la ranura.

Fíjense si tengo razón que, delante del escándalo, van a recuperar una comisión de expertos --que estaba formada por veinte varones y ahora será paritaria-- para dilucidar que lo que están interpretando es pasividad, jolgorio y regocijo o sufrimiento, dolor y miedo. Las críticas ante tal despropósito han hecho recular la propuesta y ahora permiten que un par de expertas dejen el cubo y la fregona y puedan opinar. Efectivamente, les hace falta mucha formación sobre qué significa vulnerabilidad y, en especial, qué implica la igual dignidad de las personas. No se deslegitima el derecho por las críticas sino al revés, se crítica al derecho por su falta de legitimidad.



Domingo García-Marzá. El Periódico Mediterráneo (11/05/2018). El texto se puede consultar en la página web: http://www.elperiodicomediterraneo.com/noticias/contra/justicia-4-0_1146187.html

viernes, 4 de mayo de 2018

Sentencias inmorales


En plena indignación por la sentencia de la Manada, el juez del voto particular, que dijo apreciar en la violación de una joven por cinco hombres, «ambiente de jolgorio y regocijo», manifestó que solo habla «en autos y sentencias». Y muchos pensamos que mejor estaría callado o, al menos, hablando en cualquier otro sitio que no tuviera consecuencias para los demás, en este caso para la intolerable indefensión de las mujeres ante la violencia machista. Cinco energúmenos forzando a una joven, además grabándolo, y los jueces no ven violencia ni intimidación. Yo no estoy tranquilo, sí conmocionado ante tanta injusticia.

La sentencia ha sido cuestionada y contestada por todo tipo de asociaciones y organizaciones, incluso por la ONU, por condenar a los acusados por abuso y no agresión sexual. La opinión pública ha sido unánime: es una sentencia inmoral porque hace caso omiso de la vulnerabilidad de la víctima. Vulnerabilidad que, según el representante de los jueces --elegido por el Gobierno en un claro ejemplo de lo que se denomina división de poderes--, tiene en el derecho su máximo protector. ¡Pues vaya protección!

Según el ministro de Justicia, el juez del voto particular «tiene un problema singular». Estamos todos de acuerdo es que si no aclara a qué se refiere solo le queda dimitir, por mentiroso o por cobarde. Para ser juez, al igual que para ser profesor, no es suficiente con ganar unas oposiciones. Hace falta un poco de humanidad y mucha ética profesional. La justicia es demasiado importante para dejarla en manos de profesionales, también son personas.


Domingo García-Marzá. El Periódico Mediterráneo (04/05/2018). El texto se puede consultar en la página web:http://www.elperiodicomediterraneo.com/noticias/contra/sentencias-inmorales_1144759.html

domingo, 29 de abril de 2018

CFP de Recerca. Revista de Pensament i Anàlisi "Las tensiones del feminismo en el marco neoliberal"



Editoras
Sonia Reverter-Bañón (Universitat Jaume I), Maria Medina-Vicent (Universitat Jaume I), Irene Strazzeri (Università degli studi di Foggia)
Envío de originales
Hasta el 30 de noviembre de 2018
Fecha de publicación
Octubre 2019
Idiomas
Castellano, Catalán, Inglés
Página web
http://www.e-revistes.uji.es/index.php/recerca

Recerca es una revista semestral que se publica periódicamente durante los meses de abril y octubre. Es una publicación basada en la revisión ciega por pares del Departamento de Filosofía y Sociología de la Universitat Jaume I. Recerca pretende atraer artículos de primera calidad científica de investigadores/as nacionales e internacionales del campo de la filosofía y de la sociología crítica. La revista está indexada en: SCOPUS, Sello de Calidad del FECYT, Humanities Source Publications, Fuente Académica Premier, Emerging Sources Citation Index (Clarivate Analytics), Philosopher’s Index, Erih-Plus, CIRC (categoría B Área de Ciencias Humanas), e-revist@s, DOAJ, Dulcinea y Latindex.

­Llamada a contribuciones

El neoliberalismo como predominio del capital financiero en el ámbito político ha forjado una nueva hegemonía. Es la hegemonía que mantiene que hay que elegir entre libertad o igualdad, emancipación o bienestar social. Una hegemonía que impone su propia narrativa, volviéndola conocimiento objetivo y único; negando la posibilidad de alternativas para la gran mayoría de la humanidad, que de forma creciente se empobrece y precariza.


¿Cómo construir una contra-hegemonía? Esta es la clave para poder entender los movimientos sociales y políticos que se movilizaron en el escenario de crisis mundial como respuesta a los impactos de la globalización neoliberal y la precarización generada sobre gran parte de las poblaciones. Esto ocurre al mismo tiempo que las élites políticas y económicas han seguido beneficiándose, creciendo la desigualdad a nivel mundial. Los gobiernos democráticos continúan, sin embargo, utilizando la jerga democrática usual: “defensa de los intereses públicos”, “soberanía nacional”, “protección y progreso en la igualdad”. El ethos cosmopolita, como Nancy Fraser aduce, centrado en la diversidad, el empoderamiento de las mujeres y los derechos LGBTQ, sirve de (falso) ideal de esa hegemonía neoliberal. El escenario mundial se plantea como uno en el que la llamada pos-verdad parece volver absurdas las razones de las luchas por la igualdad desde las comunidades, organizaciones y asambleas. Se afirma entonces que ya están las instituciones, nacionales e internacionales, asumiendo ese objetivo de la agenda de igualdad.
El feminismo, como uno de los movimientos sociales más activos desde hace más de un siglo, ha suministrado gran parte de ese ethos cosmopolita del que se sirve el neoliberalismo. Por ello, entre otras razones, ha sido acusado a veces de ser co-optado, convirtiéndose en aliado conveniente para los fines del mercado. Ello ha permitido acuñar etiquetas como “feminismo neoliberal” (“neoliberal feminism”), “feminismo de mercado” (“market feminism”) o “feminismo mercantil” (“commodity feminism”). La diversidad del feminismo, sin embargo, vuelve injustificada esta acusación. Tal vez parte del feminismo se ha acomodado a un discurso neoliberal que potencia al individuo como único sujeto político responsable de su empoderamiento y de su bienestar. Pero sería injusto, como Johanna Brenner alerta, confundir este feminismo co-optado por el neoliberalismo con el feminismo en su conjunto, pues ignoraríamos, como hace la hegemonía neoliberal, la continua lucha de otros feminismos y de otras alternativas.
En el presente monográfico solicitamos reflexiones y trabajos que ayuden a entender cómo construir desde el feminismo una contra-hegemonía que mantenga el horizonte por la igualdad (y la libertad) como una lucha efectiva; precisamente, para transformar la realidad de un orden mundial que achica las capacidades colectivas y las solidaridades y convierte a la igualdad en una competencia individualizada. Invitamos, por tanto, a pensar cómo construir alianzas que lleven a cabo luchas feministas con agendas de igualdad, emancipación y bienestar social, que puedan dar sentido al conjunto del feminismo y a la vez potenciar la diversidad de identidades feministas. Buscar las raíces compartidas en las injusticias creadas por el capitalismo financiero se alza como un reto sobre el que os invitamos a pensar.

1 Feminismo y transformación social hoy.
2 Feminismos en diálogo. Alianzas feministas.
3 Construcciones contra-hegemónicas desde el feminismo.
4 Feminismo y ethos cosmopolita.
5 Horizontes de igualdad y libertad para el feminismo de hoy y mañana.
6 El feminismo más allá de la igualdad.
7 Feminismo y neoliberalismo progresista. Crítica o cooptación.

viernes, 27 de abril de 2018

Reconquista

Algunos de nuestros políticos creen que los ciudadanos, incluso quienes les votan, son estúpidos, algo cortos. De ahí que se pasen el día vociferando como si fuera la única forma de llamar su atención. Piensan que así, desgañitándose, conseguirán esconder sus verdaderas intenciones, la realidad que se oculta. Veamos un ejemplo.
En estos días hemos oído gritar que «la reconquista empieza por el sur», afirmación realizada desde la euforia por haber ganado una alcaldía. Y un servidor se pregunta: ¿qué es lo que se ha recuperado? ¿Qué es lo que antes tenían y habían perdido? ¿Se referirá quizás al latrocinio organizado, a la corrupción generalizada, al desprecio y a la soberbia como actitudes políticas?
Un indicio de por dónde van los tiros, por seguir con el lenguaje bélico, lo encontramos en el cómo se ha ganado dicha batalla. No ha sido a espadazo limpio, es decir, con argumentos y razones que han convencido. Ha sido, una vez más, a golpe de talonario. Comprando la voluntad política, como si en un mercado estuviéramos. Una vergüenza para nuestra endeble democracia. Estos políticos desconocen que las palabras no se pueden utilizar a nuestro antojo. Ignoran que reconquistar tiene dos significados relacionados, pero bien diferentes. Por una parte, significa recobrar un territorio, conquistar una plaza que se había perdido. Pero por otra, significa también recobrar el cariño de alguien, la confianza y el afecto que se habían perdido. No hace falta ningún máster para saber que la confianza así ganada dura lo que duran las monedas. Mal debemos estar cuando la compra en el mercado de tránsfugas es motivo de alegría y orgullo.
Domingo García-Marzá. El Periódico Mediterráneo (27/04/2018). El texto se puede consultar en la página web: http://www.elperiodicomediterraneo.com/noticias/contra/reconquista_1143428.html

jueves, 26 de abril de 2018

Kidnapped democracy: how can citizens escape?


This article is part of the Revolutions and Counter Revolutions series, curated by Democracy Futures as a joint global initiative between the Sydney Democracy Network and The Conversation. The project aims to stimulate fresh thinking about the many challenges facing democracies in the 21st century.

José Saramago’s parable Seeing (2004) explores how irrationality and stupidity become manifest when political decision-making is taken “hostage” by financial powers. The Nobel Prize-winning author warns that contemporary politics is no longer able to resist the pressure of economic power. This is because we live in amputated and kidnapped democracies that no longer protect citizens’ interests.
Unsurprisingly, this concern has become much more generalised among citizens in recent years. Journalists, activists, politicians and economists have also intuitively employed the concept of “kidnapped democracy” to describe our political predicament. The term kidnap is clearly a useful metaphor for understanding the times and power relations in which we live, especially if we can spell out its meaning, its consequences, and the stakeholders (the kidnappers and the hostages) who intervene in the process.
Kidnapping implies that someone is being held against their will. At the mercy of the kidnapper, the hostage loses any capacity for action and free movement. So when democracy is kidnapped, its main institutions and basic structures – parliaments, political parties, trade unions, mass media and NGOs – are held hostage.
Of course, there are some differences between the kidnapping of people and the kidnapping of institutions, but both situations are complex and potentially violent. And both can produce repressed, complicit victims.

Meet the hostages

Separating the victims from the kidnappers is no easy task. There are plenty of kidnapped stakeholders and different types of kidnappers.
Parliaments, governments, political parties, trade unions, mass media and NGOs all play a basic role in the political system. Despite performing specific tasks, each is expected to serve citizens and respect the maximum plurality of possible interests, or at least try to do so. Unfortunately, all these institutions are becoming less legitimate, to varying degrees, in almost all democracies.
More and more people believe these democratic institutions exist only to serve a select minority, having lost their capacity to act and their freedom to mediate or represent plural interests meaningfully.
So have they been kidnapped? How did it happen? And what hidden causes and dynamics lie behind the capture?
Take, for example, the Greek government: can it really act freely? Can it represent its citizens or is it hostage to international powers and organisations that dictate its policies and destiny, to the great frustration of its citizens?
Greek citizens have been frustrated by the austerity policies of their government. underclassrising.net/FlickrCC BY-SA


While a seemingly extreme example, Greece is certainly not the only country that must confront such questions. Other European Union nations are similarly troubled.
When the Spanish Socialist government (PSOE), supported by what was then the Partido Popular opposition party, reformed the nation’s constitution in 2011, a budget stability principle was passed. This gave priority to repaying public debt within the state’s general budget. This measure was considered most controversial, and was unpopular among citizens precisely because it explicitly and exclusively addressed the need to satisfy financial markets.
Things are not so different when we look northwards. Even in the “powerful” and economically strong Germany, Chancellor Angela Merkel suffered such captivity.
At the beginning of 2010 and in the face of economic crisis, Merkel considered the need to redistribute certain costs, insisting that creditors should also pay part of the costs. However, this proposal swiftly changed when “the markets” reacted by slightly increasing interest rates on German public debt. The idea of redistributing, albeit minimally, the costs of the country’s economic hardships was rapidly ruled out.
Evidently, governments have tremendous difficulty acting freely. The financing of markets, globalisation and the formation of multi-party governments all come into play. Political parties have even contributed to their own captivity and loss of freedom by taking on large debts with banks in order to win elections.
Other basic pillars of the democratic system are losing the capacity to represent plural interests. Trade unions and their close links with media powers, along with their concentration and progressive takeover by international corporations, come to mind.
So do NGOs that depend on external financing from political and economic centres. Are they not increasingly becoming hostage to propertied powers and dynamics that prevent them from meeting their original purpose?

Who are the kidnappers?

The kidnappers themselves are many and diverse; they vary by country and the range of strategies they employ. It is remarkable that former International Monetary Fund chief economist Simon Johnson has expressed his concern about the power of well-established financial oligarchies, particularly in the US, to impose systematic policies that are self-serving. Such financial elites include multinationals, rating agencies and powerful pharmaceutical and weapons industries.
Something’s obviously wrong when even a former IMF chief economist voices concern about the power of financial oligarchies over policy. Guillaume Delebarre/FlickrCC BY-NC-ND
Of course, these stakeholders whose power goes well beyond the economic sphere to kidnap the space of politics are also prevalent in Europe, Latin America, Australia and many other “stable democracies”. The kidnappers resort to various strategies and tools, which range from providing finances and maintaining close connections with politicians to taking advantage of revolving doors and making implicit or explicit threats.
But their common objective is seen everywhere: to determine the destination of politics and to limit, or even strangle, the power of basic democratic structures that should otherwise grant citizens a voice. When the pillars of democracy are kidnapped, citizens become victims of the whole process.

Stockholm syndrome

Stockholm syndrome is a peculiar but well-known psychological reaction that sets in when hostages develop an affective link and positive feelings towards their kidnappers. It’s not a stretch to see this syndrome at work in our contemporary democracies.
How many voters, even those aware of their captivity, justify their kidnappers’ decisions? How many brush off austerity policies with a simple “it’s just what has to be done”? And how many economic and political leaders are paradoxically received as liberators of a population?
A significant part of the population, while certainly not the entire population, seems to be complacent about today’s kidnapped democracy. It is as if they have surrendered themselves emotionally and given themselves up to their captors.


These kidnappers stay silent

It’s worth noting the difference in the levels of silence (or noise) when people, as opposed to whole democracies, are kidnapped. In “classic” forms of kidnapping, the criminals themselves often contact the relatives and loved ones of their hostage to make demands. In doing so, they raise the alarm, which can also be raised by anyone who may have witnessed the kidnapping.
Something different takes place when a democracy is kidnapped. In this instance, the kidnappers intentionally keep quiet about what is happening. They do not want to draw attention to what they are doing. They make no calls and showcase no distressed victims, nor do they seek to attract media coverage to voice explicit demands.
The kidnappers’ power lies in their capacity to keep their control over institutions silent. To do so, the kidnappers must develop their influence as subtly as possible. They need citizens to perceive that all is normal and suppose that democracy works. Appearances must be reassuring enough that no-one fears the power that the kidnappers acquire, so that their control is not threatened, or at least not openly questioned.
The populist leaders of our times do not appear to offer much hope for an urgent renewal of democracy for the people. Lorie Shaull/FlickrCC BY-SA

How can citizens free themselves?

Is there any way to free democracy and citizens from their stealthy, wealthy, elite captors? To date, the populists who promise us salvation do not appear to offer much hope for an urgent renewal of democracy for the people.
Yet some monitoring and accountability initiatives launched by civil society are finding ways to resist the silence, raise the alarm and break up the Stockholm syndrome.
Unveiling and demonstrating with evidence the extent to which our democracies have been kidnapped is necessary, not least to promote public reflection on the problem. But the key to renewal surely lies in new democratic mechanisms and forms of citizen participation that are capable of ending the concentrations of power that are kidnapping our democracies and victimising their citizens.
Versión original de Ramón Feenstra en The Conversation: https://theconversation.com/kidnapped-democracy-how-can-citizens-escape-90011